Ser y estar en pareja
En el campo de la psicoterapia el tema de la pareja es muy recurrente, no sólo para quienes ya están en un proyecto de pareja sino para aquellos que están en la búsqueda de consolidar una relación o quienes están pasando por una ruptura. Las problemáticas varían en su forma pero no en su contenido: la falta de comunicación, el poco o nulo compromiso, las diferencias de opinión, los valores y las creencias que implican el compartir el tiempo, la experiencia y las expectativas de cada uno muchas de las veces sin tomar en cuenta los elementos que nos conforman como seres sociales entre ellos la familia, la economía, el erotismo, el estilo relacional o afectivo es decir si eres cariñoso o más bien distante por lo que se deben tomar en cuenta varios factores que determinan el éxito o fracaso de la pareja. Todo comienza con la capacidad de autoconocimiento, de saber quiénes somos, que nos molesta y porqué nos molesta, qué queremos y qué estamos dispuestos a aportar a la relación y una vez que estamos claros en lo que somos y queremos entonces viene la elección de quién “nos gusta” o “nos atrae” pues de no tener esta claridad surgen los problemas y las dificultades que nos puede llevar a las peores experiencias relacionales.
Establecer una relación de pareja que construya y no que destruya es un proceso que lleva tiempo, depende de la edad, del modelo relacional que vimos en casa, de la formación y algo que aunque parece evidente no le ponemos mucha atención, el género. Ser mujer o ser hombre está determinado biológicamente pero cómo nos comportamos y qué esperamos del otro se va construyendo hasta culturalmente y al hablar de diversidad sexual puede ser más complejo. Cuando estás en pareja no sólo estás con el otro, estás con sus miedos, sus inseguridades, sus fantasmas del pasado, su actitud ante la vida y ante las adversidades o los triunfos, sus sueños, sus metas y al ser dos se multiplica lo anterior.
Por eso es más profundo que sólo definir tu estado en Facebook y publicar cuan feliz te hace.
Si pudiera simplificar las quejas que escucho en terapia serían; “siento que no me escucha, que no soy su prioridad, me lástima que no sea detallista, me desespera que no hable, que no enfrente los problemas, que no ponga de su parte, siento que la relación está sostenida por mí, siento que doy y doy y no recibo nada a cambio”. Y el otro lado de la moneda serían: “nada de lo que hago es suficiente, siento que no valora lo que hago, me esfuerzo todos los días y aun así no está feliz”. ¿Se puede distinguir quién dijo qué?, espero no sonar sexista y que me disculpen aquellas mujeres que defienden a capa y espada el feminismo pero sí, la primera parte son las demandas de la mujer y la segunda el hombre. Detrás de cada queja hay un mensaje que tiene que ver más con nosotros mismos que con el otro el cual debemos prestar atención, escuchar con el corazón abierto, descubrir las heridas emocionales, las creencias limitantes que nos alimentan el ego, para poder observar al otro nítidamente, desde su esencia, ver su corazón y su espíritu para poder estar abiertos al dialogo y evitar la lucha de poder, las agresiones o la constante posición a la defensiva.
El amor no se apaga, no se acaba o no se desaparece, cuando amas es total y completamente aceptando y respetando al otro en su ser único, la sensación de desamor surge cuando se despiertan las inseguridades y la falta de amor propio porque la primera relación sana que se debe tener es con uno mismo, reconocerse en sus luces y sus sombras, sus limitantes y sus fortalezas para poder tener la empatía, la comprensión y la tolerancia para enfrentar las diferencias en pareja.
Ser pareja implica la esencia, el corazón, el alma y el espíritu, ser íntegros y congruentes, ser transparentes, auténticos y libres. Estar en pareja implica actuar, hacer cosas por el otro y para ti desde el ser, estar dispuesto a escuchar activamente, respetar las diferencias, negociar, estar abierto al dialogo y sobre todo aprender las de las diferencias, no centrarte en tu forma de ver el mundo y aprender de su mundo. Ser y estar en pareja es una experiencia maravillosa que requiere paciencia, comprensión y sobre todo mucho amor.